El macrismo debe compensar a sus aliados políticos con lugares ejecutivos, mientras busca resguardarse de la cogobernabilidad. Ofrecimientos, vacancias y una negociación que avanzó lentamente
El Gabinete, un lindo problema para Vidal: todos los nombres
Tener el gobierno de la Ciudad, de la provincia de Buenos Aires y del país demanda para una fuerza política la cobertura de miles de cargos; desde la marquesina de los ministerios hasta directores de área, pasando por secretarías, subsecretarías, directorios de empresas, entes oficiales, etcétera.
Una estructura demasiado amplia para un partido que tiene apenas doce años de existencia y estaba circunscripto al territorio capitalino. Ahora se encuentra con los dos organigramas burocráticos más grandes de Argentina y ante el enorme desafío de ocupar esos casilleros “con los mejores”, como prometieron Mauricio Macri y María Eugenia Vidal en la campaña.
Los hombres y mujeres del PRO no alcanzan para todo. Crecen de esta manera las chances de sus aliados políticos para ocupar cargos importantes. Pero no sólo con ellos se llenarán los espacios tanto en la Provincia como en el Gobierno nacional; los amarillos buscaron denodadamente en las últimas semanas posibles funcionarios en el mundo empresario, de las finanzas y el sindicalismo.
Se sabe: Federico Salvai a la comandancia política; Hernán Lacunza a Economía; y Cristian Ritondo a Seguridad. Son la punta de lanza del gabinete de Vidal, que además tendría menos cabezas ministeriales a partir de modificaciones en la ley de Ministerios, por la cual se impulsa que Jefatura de Gabinete, Gobierno y quizá Secretaría General sean una sola cartera.
Leonardo Sarquís continúa firme para Asuntos Agrarios, y el massista Gustavo Iaies ocuparía la Dirección de Cultura y Educación. Habría más massistas contenidos en el gabinete bonaerense, además de tener entre Cambiemos y el Frente Renovador una agenda legislativa con varias iniciativas compartidas.
Macri ordenó que no se anticipara nada sobre los equipos hasta después del balotaje. No sólo eso demoró la concreción del gabinete bonaerense; también faltan definir muchos lugares, “pagarles” lo justo y necesario a los aliados y evitar enojos.
Santiago López Medrano, mano derecha de Carolina Stanley en la Ciudad y electo senador bonaerense, se confirmaría como ministro de Desarrollo Social.
Un dirigente importante del PRO se quedará con el Ministerio de Infraestructura, que el macrismo considera clave para darle una impronta diferente a la gestión. Ser trata de Edgardo Cenzón, actual ministro de Ambiento y Espacio Público de la Ciudad. Esta previsto que iría al ANSES, pero la gobernadora electa lo pidió y Macri accedió.
Otro hombre importante del macrismo que recalaría en la provincia es Federico Suárez, ex seminarista y abogado, tendría un lugar de privilegio en el área de Comunicación, específicamente medios, mientras que Mariano Mohadeb manejará la relación con la prensa.
Por su parte, Guadalupe Tagliaferri comenzó la transición en Minoridad; mientras que Néstor Abbas iría a Trabajo. Además, el actual vicepresidente del Banco Ciudad de Buenos Aires, Juan Curutchet, será el hombre que dirigirá el Banco Provincia a partir del próximo diez de diciembre. La decisión llegó tras un acuerdo entre Maria Eugenia Vidal y el electo Jefe de Gobierno Porteño.
Juan Curutchet tendrá la misión de llevar el modelo de banca pública del Banco Ciudad al Provincia, expandir el Banco y darle un perfil productivo y de apoyo a PyMeS. Además, formará un equipo junto con Frigerio, en el destino que ocupe en el Gabinete nacional, y Hernán Lacunza, gerente general del Banco Ciudad.
También quedó confirmado que Ezequiel Sabor, actual subsecretario de Trabajo, Industria y Comercio del gobierno porteño, ocupará el lugar de Oscar Cuartango. Desde el 10 de diciembre será el ministro de Trabajo de la provincia de Buenos Aires.
En tanto, las realidades legislativas (el macrismo carece de mayorías en la Legislatura porteña, la bonaerense y el Congreso nacional) también obligan a abrir las puertas a los demás sectores que forman Cambiemos, e incluso allende las fronteras de la alianza ganadora, en la búsqueda de sumar aliados para garantizar la gobernabilidad.
Casi todo el gabinete de Macri en la Ciudad mudará sus despachos a Casa Rosada, o a una dependencia de la misma. Tampoco seduce demasiado recalar en el organigrama bonaerense, donde la complejidad de algunas áreas hasta supone un mayor desafío que organismos nacionales. Sabedor de ello, el propio Macri dijo recientemente en una reunión que “mis héroes serán los que vayan a la Provincia”. El y Vidal tienen diez días para resolverlo. También para terminar de organizar una estructura ministerial que se verá reducida.
Marcos Peña aparece como el principal operador político de Macri, y le espera casi con seguridad la Jefatura de Gabinete de ministros. También acompañarán al Presidente Rogelio Frigerio, Esteban Bullrich, Hernán Lombardi, Guillermo Montenegro, Edgardo Cenzón y Carolina Stanley, estrecha amiga de María Eugenia Vidal y cuyo marido será el principal operador político en la provincia de Buenos Aires.
En efecto, tal como se dijo antes, Federico Salvai es el operador político de la Gobernadora electa, y ocupará el primer escalón de mando detrás de ella. El triunfo de Macri recortó las posibilidades de Vidal de contar con dirigentes que ahora arribarán a Nación.
Ello supone extender los acuerdos con la Unión Cívica Radical, que también alcanzan a la Legislatura y la intención del PRO de mantener el bloque Cambiemos. El radicalismo tendrá por lo menos un ministerio en la Provincia, y varios cargos en otras estructuras, además de haber solicitado lugares en las empresas del Estado.
Por ejemplo: el ex candidato a alcalde de La Plata Claudio Pérez Irigoyen recalaría en IOMA; Mario Espada, ex jefe comunal de Tres Lomas, sería el subsecretario de Asuntos Municipales; y Alfredo Irigoin y Carlos Gorosito también serían tenidos en cuenta. Siempre sonó fuerte el nombre de Luis Blanco para el Ministerio de Salud, pero en las últimas horas corrió la versión de que “estará en un lugar del ministerio o en IOMA, pero no está confirmado que sea el ministro”. De todos modos, Salud sería para los radicales.
En Educación, pese a que estaba casi confirmada la llegada del massista Gustavo Iaies, finalmente ese puesto será Alejandro Finocchiaro, actual segundo de Esteban Bullrich en la Ciudad de Buenos Aires.
También Elisa Carrió tendrá lo suyo, quizá sin quedarse con un ministerio, pero sí con parcelas de diferentes carteras provinciales. Lo mismo ocurre con Gerónimo “Momo” Venegas. Al titular de la UATRE le ofrecieron espacios en el Ministerio de Trabajo, Desarrollo Social y Educación.
El macrismo espera del líder del partido FE la contención sindical. La gente de Venegas ya superó la primera prueba: dialogó con Carlos Quintana para comenzar a destrabar un presagiado conflicto docente, a partir de la buena relación entre el secretario general de UPCN y Roberto Baradel, conductor de SUTEBA. De todos modos, el barbado dirigente de los maestros no es fácil de dejarse conducir.
La palabra cogobernar pone los pelos de punta en el PRO; la asocian a la experiencia de la Alianza. Los otros integrantes de Cambiemos no se preocupan por el término, pero pugnan por lugares, que se abrieron más a partir del último domingo.
La muñeca política de María Eugenia Vidal en la Provincia se pondrá a prueba con el armado de su gabinete y la conducción de un gobierno donde los PRO puros serán una porción pero no el todo.