Nadie dice nada en voz alta, pero en voz baja las conversaciones no paran en Cambiemos sobre la irrupción de Cristian Ritondo en el gabinete de la electa gobernadora de la provincia de Buenos Aires María Eugenia Vidal, en la cartera de Seguridad y que se sumará a la dupla que está timoneando la transición entre los dos “equipos”.
“El Ministerio de Seguridad no puede tomarse su tiempo para hacer transición, no puede parar” dijo un operador republicano que trató de justificar lo que muchos entienden es una designación que debía hacerse pública luego del 22 de noviembre, tal como quedó estipulado en reunión de los principales líder del espacio: Mauricio Macri, Vidal por parte del Pro y Ernesto Sanz y Daniel Salvador, por la UCR.
La irrupción de Ritondo vuelve a molestar a los radicales como en los días que fue anunciado como compañero de fórmula de Vidal, algunos dirigentes del radicalismo empiezan a pensar que “no hay respeto” a la fuerza y apuntan una avanzada más del PRO sobre ellos.
“El acuerdo era que no había anuncios hasta el 22 de noviembre y eso se rompió” dijo un radical en la capital provincial que partía hacia la ciudad Autónoma de Buenos Aires para reunirse con Salvador.
En la UCR bonaerense, además, ya venían con la sangre en el ojo, cuando Vidal designó a Hernán Lacuza y Federico Salvai muchos entendieron que debía haber un interlocutor del partido en esa comitiva que finalmente nunca prosperó, fue el propio Salvador el que freno esa envestida.
Ahora la irrupción de Ritondo en Seguridad, con la idea que se sume al binomio de la transición, es desde aquel punto de vista una doble derrota y la idea de “falta de respeto” a la centenaria fuerza empieza a ganar espacio y la presión sobre Salvador, el único interlocutor válido en el territorio, comenzará a sentirse más temprano que tarde.