jueves, 12 de noviembre de 2015

Desde el sciolismo alertan que intendentes perdedores podrían fiscalizar para Macri

Política del Sur

El efecto balotaje: los jefes comunales peronistas que perdieron no tendrían mucho interés en que el FPV gane. Algunos jefes comunales están enojados con CFK y otros con DOS. La ola naranja también mira de reojo al sabbatellismo, y desde el Nuevo Encuentro apuntan a barones justicialistas. Menciona a Grindetti.



Hay varios intendentes del Frente para la Victoria que se retiran de sus puestos y dejan el paso a los que vienen, que ganaron las elecciones, pero según un fuente cercana a un ministro bonaerense, “estos barones ahora van a torcer el voto para que gane Macri”. Política del Sur también habló con fuentes del Nuevo Encuentro de la Primera, y alertaron sobre algunos intendentes. Desde la ola naranja, miran con recelo al sabbatellismo.

El enojo, del que Daniel Scioli habla en su nuevo spot de campaña, es real y sobre todo en dirigentes que no tuvieron la recepción popular que esperaban, o que no fueron “bien” recibidos en el PJ, al volver del Frente Renovador. Para la ola naranja, estos dirigentes se han convertido en un arma de doble filo, aun los que se quedaron en el massismo y también perdieron, como es el caso de Luís Acuña en Hurligham.

Estos “barones” no dudan ni medio minuto en que Mauricio Macri tiene que ganar para que el Frente para la Victoria pague caro “los desprecios” infligidos a los peronistas no queridos por el núcleo duro del cristinismo (léase La Cámpora). Algunos ejemplos empiezan a incomodar a quienes tienen que asumir, como es el caso de Raúl Othacehé que ya ha sido denunciado por el jefe comunal electo del sciolismo, Gustavo Menéndez, de “causar caos”. Todos esperan que “el vasco” termine repartiendo las boletas de Macri.

Tercera Sección

Uno de los encargados de levantar sospechas es el diputado nacional Darío Giustozzi, de Almirante Brown, que quedó más que herido luego de ser denostado en el Frente Renovador y luego ser derrotado en el Frente para la Victoria. Mariano Cascallares, quizás deba soportar un boicot contra Scioli, pero es algo que no podrá probar.

En el caso del intendente de Lanús, Darío Díaz Pérez, las relaciones con Daniel Scioli no son las mejores. Para colmo, el PRO le ganó el Municipio con Néstor Grindetti. No faltan en la ola naranja quienes creen que el odontólogo podría llegar a fiscalizar para atrás, por el ninguneo que le hicieron, sacándolo de la candidatura, para poner a Julián Álvarez de La Cámpora.

Alarma por supuesto la posición que podría tomar Francisco “barba” Gutiérrez en Quilmes, derrotado también por el PRO, a manos del cocinero Martiniano Molina. El “Barba” es otro herido que tuvo que sortear las PASO con la ola naranja, a manos de un sciolista y anibalista como Daniel Gurzi, con lo cual, tiene una factura contra Scioli por no haberle dejado el camino limpio en las primarias.

La Primera Sección

Desde Nuevo Encuentro, ya abren el paraguas y sospechas que el saliente mandamás de Tres de Febrero, Hugo Curto, inclinará la balanza para el PRO, que le ganó su Municipio porque, fundamentalmente, “se queja por no haber recibido todo el apoyo para parar la ola amarilla con una ola naranja más grande”.

El otro caso es el de Jesús Cariglino. A nadie le sorprende que el hombre de Malvinas Argentinas, denunciado por aumentarse el sueldo al doble, ponga todo el aparato del Estado municipal al servicio de Cambiemos. Se piensa lo mismo de Humberto Zúccaro de Pilar que perdió con el PRO, pero que negocia sus contratados para sostenerlos en la Municipalidad con el ganador, Nicolás Ducoté.

Es un misterio cómo jugará Nuevo Encuentro ya que Martín Sabbatella quedó denostado dentro del PJ junto con Aníbal Fernández que no participó del asado peronista, ya que estuvo convocado por el presidente del Consejo Justicialista provincial Fernando Espinoza.