Cambiemos se erigió como segunda fuerza en los municipios de la región en las PASO. El resultado de María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires y la estrategia del candidato a presidente Mauricio Macri, exigen al macrismo profundizar la polarización con el Frente para la Victoria. Menciona a Grindetti.
Con la incorporación de la Unión Cívica Radical, la Coalición Cívica y sectores del peronismo no kirchnerista, el PRO - bajo el nombre Cambiemos – se convirtió tras las PASO en la segunda fuerza a nivel nacional, provincial y en los municipios de la región: Lanús, Lomas de Zamora, Avellaneda, Almirante Brown y Esteban Echeverría.
Decíamos a comienzos de este año, que el partido amarillo había realizado una renovación de algunos de sus rostros tradicionales, en aras de no perder en los niveles locales el arrastre de votos del candidato a presidente y líder del PRO, Mauricio Macri, pero manteniendo a los referentes que tenían mayores chances de hacerse con alguna intendencia.
El principal referente macrista de la región, el candidato a intendente de Lanús Néstor Grindetti, tuvo una complicación que a hasta principios de año pasado no estaba en los planes. Según fuentes del PRO consultadas en off the record por Política del Sur, si la disputa electoral hubiese sido con al actual jefe comunal, Darío Díaz Pérez, el triunfo sería una realidad.
Siendo Julián Álvarez el candidato del oficialismo local, el Frente para la Victoria tuvo un rejuvenecimiento de su imagen y las en las PASO, el secretario de Justicia de la Nación superó al ministro de Hacienda porteño por más de 22 mil votos.
Desde el macrismo se esperanzan con que el candidato del kirchnerismo no tenga un crecimiento alto, asegurando que tiene un piso y el techo de votos muy pegados. La pertenencia de Álvarez La Cámpora es un talón de Aquiles al que apuntarán, dada la mala reputación que se le atribuyó a la agrupación juvenil kirchnerista.
Alguien que buscará explotar esa estrategia es el candidato a intendente de Almirante Brown Carlos Regazzoni. En un distrito en el que las distintas variables del peronismo venció en las elecciones desde 1983 hasta la fecha y con un candidato que sacó 58 mil votos y no competirá (el ex intendente Darío Giustozzi), Regazzoni apela a un discurso en el que cita máximas de Juan Domingo Perón y busca ligar a su rival del FpV, Mariano Cascallares, a La Cámpora, caracterizando a esta fuerza como un espacio ajeno al justicialismo tradicional que él alega representar.
Desde el macrismo celebraron la performance del funcionario del Ministerio de Educación porteño, que apareció en la política local a fines del año pasado. La elección realizada, fue justificada con dos factores: el trabajo territorial realizado por el candidato y la disputa del FpV local, entre Cascallares y Giustozzi.
En Esteban Echeverría y Lomas de Zamora, el PRO también es la segunda fuerza, pero con chances lejanas de ser competidores del candidato oficialista. En el primer caso, Evert Van Tooren se posicionó casi veinte mil votos debajo del intendente Fernando Gray.
El ex concejal tiene a su favor haber logrado que Maximino Ayala, candidato a intendente del partido de Adolfo Rodríguez Saa, haya declinado su postulación para apoyarlo y que tres aspirantes de la lista massista que lidera Néstor Pulichino, se hayan sumado a su espacio.
En los dominios de Martín Insaurralde, el candidato a intendente de Cambiemos, Gabriel Mercuri, fue, una vez más, quien se erigió como su perseguidor por una diferencia muy amplia: más de 164 mil votos contra 62 mil. Cabe mencionar, que el concejal lomense apareció poco tiempo antes del cierre de listas en las filas macristas, tras la trunca postulación del ex futbolista Julio Cruz.
Mércuri logró vencer a los radicales lomenses en las PASO, quedando éstos sin lugares en la lista definitiva. Luego, anunciaron que no apoyarán la boleta local, pero que cuidarán las de Macri y la de la candidata a gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal.
Según afirman desde las filas macristas, la colaboración con los partidos que integran Cambiemos no suele ser complicada en los distritos. El caso más visible de rechazo se evidencia en Avellaneda, donde la precandidatura a intendente Gladys González fue impugnada por los concejales de la UCR Rodrigo Galetovich y Miriam Graiño.
Para colmo, al igual que Mércuri y Van Tooren, la oriunda de Bolivar -parte de la renovación de rostros en el macrismo- se enfrenta a un jefe comunal con el distrito alambrado, como Jorge Ferraresi.
Por supuesto, las figuras locales dependen del arrastre de los candidatos nacionales y provinciales. En esa línea, la elección realizada por Vidal en la Provincia entusiasmó al macrismo de los municipios bonaerenses.
La vicejefa de Gobierno porteño fue la aspirante a la gobernación más votada en las PASO bonaerenses, mientras que el FpV se dividía entre Aníbal Fernández y Julián Domínguez. El porcentaje de votos de Vidal se ajusta al que sacó Macri en la Provincia, con lo cual, el requisito del arrastre está cumplido.
Analizando al rival que tendrá enfrente, desde el PRO observan que Fernández tiene “un techo y un piso de votos muy cercano”, incluso vaticinando que esto “puede limitar a Scioli”. El jefe de Gabinete nacional es un miembro caracterizado del oficialismo. Es bancado por el kirchnerista con el mismo énfasis que es rechazado por el antikirchnerista. Desde el PRO observaron que Vidal y el ex intendente de Quilmes son figuras antagónicas que trasladarán esa división al electorado. El antagonismo será la estrategia a la que apelará Macri, buscando forzar un ballotage con Scioli. Según consideran desde el macrismo, sería “poco realista” pensar en un triunfo holgado sobre el Gobernador bonaerense y que, además, inhabilite la realización de una segunda vuelta.
La jugada también tiene su riesgo. Ante una polarización y eventual ballotage en el horizonte, el principal damnificado sería el tercer en la compulsa, Unidos por una Nueva Alternativa (UNA). El espacio de Sergio Massa padeció fugas de referentes al sciolismo. A diferencia del kirchnerismo más duro, el ex motonauta brinda asilo a dirigentes peronistas, independientemente de que brinden o no un apoyo expreso e irrestricto a la Presidenta. Ante esto, el PRO está alerta al hecho que al massista que se va “no le cuesta mucho pasarse al FpV”.
Más allá de la profundización del discurso polarizador, la materialización de un triunfo amarillo en un municipio de la región es demasiado compleja, incluso más que en la Provincia. Diferente es en la Nación, donde Macri puede apelar, a una tercera instancia con el ballotage para buscar hacerse con la primera magistratura.