miércoles, 19 de agosto de 2015

Julián Álvarez empieza a pararse frente a los desafíos políticos que lo esperan

Política del Sur

El viceministro de Justicia podría ser el próximo intendente de Lanús. Si lo logra (algo que a priori no parece complicado) deberá atender varios frentes al mismo tiempo, tanto en la Municipalidad como en el HCD. Tendrá que tener gente de máxima confianza y de experiencia en ambos flancos. Tarea nada fácil, armar un gabinete y un bloque que respondan y sean eficaces.
Por Ricardo Carossino




El viceministro de Seguridad de la Nación, Julián Álvarez, fue el candidato más votado en las PASO y esto lo posiciona como quien más cerca está de ser el próximo intendente de Lanús, pero esa posición viene con algunas cuestiones políticas calientes con las que tendrá que convivir.

En primer lugar, Álvarez deberá conseguir más votos y crecer para que el candidato del PRO, Néstor Grindetti, no se le acerque. Álvarez obtuvo el 36,70 por ciento de los votos, seguido por el PRO con 28,90, con lo cual, considerando que cada punto son 3.000 votos en este Municipio, Grindetti deberá descontar 7,8 puntos, o sea tiene que seducir a 25.000 lanusenses de que lo voten.
Por su parte, Álvarez deberá evaluar que el PRO puede crecer, por lo tanto cualquiera supone que saldrá a buscar esos votos a la calle.

Fuentes del peronismo de Lanús consultadas por Política del Sur, consideraron una tarea ardua este desafío, sobre todo porque es muy difícil saber cómo se puede comportar el electorado.
Mientras que Grindetti necesita conseguir votos anti-k, Álvarez necesita ser más peronista que nunca y más progre que nunca, para seducir la porción delasotista de UNA y los votantes de la centro izquierda que se quedaron sin representación, como los de Víctor De Gennaro y de la Coalición Cívica. Ya en la posibilidad de que gane las elecciones, la mirada del peronismo estará muy puesta sobre este joven prometedor dirigente de La Cámpora. No faltan quienes le admitieron a este semanario que lo ven “sin experiencia en gestión”.

Para quienes fueron consultados por este medio, “habrá necesidad inmediata de un fuerte acercamiento a la militancia peronista, incluso con la retórica histórica y hasta con liturgia que caracteriza a este sector”. Algunos viejos dirigentes temen que Álvarez se cierre sobre La Cámpora y descuide la vieja guardia. Un concejal peronista, sostuvo que ese fue un error del actual intendente Darío Díaz Pérez: cerrarse sobre un entorno tóxico y cerrarle las puertas al peronismo histórico de Lanús.
Vale la pena recordar lo que aconsejaba el General Perón: “Los hombres proceden tan bien como informados estén y nada reemplaza lo que uno puede ver y en esto muchas veces estriba el acierto de la conducción. Además, no es suficiente conocer los hechos, hay que vivirlos”. Por otra parte, Perón enseñaba: “No se puede hacer un gobierno para la política. La acción de gobierno y la acción de la lucha deben ir separadas”.

Llegar a la Municipalidad implica un serio compromiso político con la tropa y con el reparto del poder en torno a las secretarías y las direcciones. Este manejo deberá tener el equilibrio justo entre experiencia y nuevas ideas. Pocos conocen los vericuetos de una Municipalidad tan compleja y politizada como la de Lanús y como son las corrientes subterráneas que pueden horadar cualquier poder que no las sepa encausar. Habrá áreas claves en el manejo de la Municipalidad, como Hacienda, Jefatura de Gabinete y Desarrollo Social. Y sobre todo el área de Personal.

Fuera del Poder Ejecutivo, si Álvarez fuera intendente lo esperará un Poder Legislativo también complejo con mucha dispersión de fuerzas, que le exigirá a quien lo presida una especial percepción para adelantarse a los movimientos de la oposición, pero sobre todo a los de la oposición interna. Con estos guarismos, si se mantienen así en octubre, el Frente para Victoria renovará cinco bancas, el PRO, cuatro y el massismo tres. En el caso del oficialismo podría llegar a tener mayoría propia con cinco concejales actuales, más otros cinco, el acompañamiento de Gabriel Di Massi, y quizás los de los massistas Noelia Quindimil y Alberto Torres que no quedaron en la mejor posición dentro del Frente Renovador. Pero fundamentalmente, el desafío más complejo será a quien designe Álvarez como su preferido para conducir el HCD, ya sin la muñeca experimentada de Héctor Bonfiglio.

Quien llegue, deberá ser un dirigente político con un amplio conocimiento del factor político de Lanús, tanto de la oposición histórica, como de viejas rencillas internas del peronismo.

El primer candidato a concejal de Álvarez es Sergio García, otro es Jorge García y Gustavo Maganaghi. De ellos tres, ninguno llega con experiencia en el HCD. Quizás se podrá buscar entre los que quedan con más experiencias, que son Héctor Montero y Omar García. Los dos seguramente querrán ser. La interna se desatará el próximo 26 de octubre. Política del Sur consultó a los distintos ediles tanto de la oposición, como del oficialismo y las aguas se dividen. Por una parte, sostienen que Montero es el más experimentado por el tiempo que lleva en el HCD, conocedor de los artilugios de los expedientes y de las normas internas para hacerlas valer según se necesiten, pero no creen que tenga el fuego sagrado del liderazgo y la negociación de acuerdos.

La mirada hacia López es un poco más sesgada. No faltó quien le achacó una mirada “demasiado para su propio molino”, y hasta un peronista advirtió: “Ojo que fue el que le presentó una lista opositora a Julián Álvarez”, que después, claro, fue bajada. A partir de ellos, por otra parte, se discutirá la presidencia del bloque de concejales. Lo cierto es que ninguno de los dos es del riñón y de la confianza del viceministro de Justicia, por lo que Julián Álvarez no cuenta con un dirigente propio capaz, seguro, confiable y experimentado. Tendrá que definir a quién le asigna esa responsabilidad: si a uno propio sin experiencia, o a uno con la experiencia, pero sin la lealtad confirmada de antemano.