(Agencia Nova)
Mauricio Macri ha decidido desembolsar una cuantiosa suma de dinero para comprar un sello habilitado a competir en jurisdicción bonaerense. Se trata del Partido Popular. María Eugenia Vidal ya no tiene de qué preocuparse.
Al no haberse presentado en las últimas dos elecciones en territorio bonaerense, y de acuerdo a lo establecido por la Ley Orgánica de los Partidos Políticos, la quita de la personería jurídica al PRO era ni más ni menos que un final cantado en el ámbito provincial.
Más allá del pedido de revocatoria posteriormente denegado por la Junta Electoral y de la posibilidad de trasladar el tema a la Corte Suprema a través de un recurso de queja que mantenga el fallo anterior en suspenso y así estirar los tiempos para poder presentarse con sello propio en estas elecciones, lo cierto es que desde el macrismo apuntan a hacer las cosas más simples.
Y si existe una cosa que sirve para simplificar algunas cuestiones del terreno político es el dinero, algo que en el espacio amarillo no escasea precisamente y menos aún después de la suculenta cena que engordó sus arcas.
De esta manera, dentro de la ingeniería electoral que se puso en marcha dentro del PRO para evitar todo tipo de complicaciones por este escollo, se ha decidido desembolsar una cuantiosa suma de dinero para comprar un sello habilitado a competir en jurisdicción bonaerense, recurso al cual el jefe de Gobierno porteño echaría mano si no prosperan los frentes electorales que tienen pensado diagramar con fuerzas hasta el momento aliadas.
Se trata del Partido Popular, el cual está encabezado por el dirigente peronista de la Quinta Sección Electoral, Jaime Isaac Alper. Con alrededor de 20 mil afiliados en el orden bonaerense, este sello (que seguramente bien le sienta a Mauricio Macri teniendo en cuenta que es homónimo del PP de España que tanto admira) recibió a fines de 2012 el aval del Juzgado Electoral Federal provincial, con lo que se encuentra registrado debidamente como partido político y por eso está en condiciones de presentar candidatos en territorio bonaerense.
Vale señalar que Alper recortó su verdadero apellido: Alperovich, ya que prefiere no ser asociado con un pariente indeseado: el gobernador de Tucumán kirchnerista, José Alperovich. Enmarcándose dentro del “peronismo ortodoxo”, Alper señaló a NOVA que “nuestro partido tiene una ideología netamente peronista. No creemos que el kirchnerismo representa al justicialismo”.
Al mismo tiempo, señaló tiempo atrás a este medio que “no descartamos una alianza con el PRO. Necesitamos llegar al poder para lograr cosas para la gente”.
Y justamente, bajo ese concepto, es que se concretó la “transacción” con el macrismo, acordando un 30 por ciento de cargos para militantes de ese partido en el futuro gabinete nacional (de acceder Macri al poder), además de la importante suma de dinero depositada por el jefe de Gobierno porteño para hacerse del sello del PP, al cual recurriría de no avanzar con el frente “Juntos por Buenos Aires” que tiene en mente desarrollar para depositar, junto con los aliados radicales, la precandidatura a la Gobernación de María Eugenia Vidal.
Siempre hay que tener un plan B ante cualquier imprevisto y aquí es donde entra en juego la carta del Partido Popular, sello que Macri adquirió “por varios palos”.