A poco más de un mes del cierre de listas, la UCR y el PRO afinan conversaciones para lograr una carta orgánica que le dé al frente que conformarán la “seguridad jurídica” que piden los intendentes y el vuelo electoral al que ambos espacios aspiran.
Después de una convención nacional que dio luz verde a la alianza con el PRO y a dos encuentros con las máximas autoridades en los que también hubo predisposición para alcanzar acuerdos, los intendentes de la UCR se muestran optimistas respecto de las negociaciones con el macrismo, aunque guardan recelo por la influencia que atribuyen a una sombra detrás de Mauricio Macri.
El objetivo de máxima es lograr una aproximación al fifty-fifty en las listas, lograr una fórmula híbrida para la Gobernación y el respeto mutuo a los territorios, con un esquema que respete a los alcaldes en ejercicio y a los ganadores de 2013.
El reparto dejaría una línea taxativa: del Río Salado hacia el norte, en sentido Río de La Plata, para el PRO: Los núcleos urbanos fuertes, allí donde la política “se hace desde la pantalla de la televisión”, en palabras de un caudillo radical.
Del Salado hacia el sur y hacia el oeste, dejar los cuatro millones de votos en manos de la UCR, respetando el peso territorial específico y la extensa red de Comités que hacen del partido un aliado deseable para cualquiera que intente gobernar la Provincia.
Según reconstruyó INFOCIELO, la comisión que encabezan Storani por un lado y Monzó por el otro logran avances y muestran predisposición en ese sentido. Detrás, intuyen la sombra de Jaime Durán Barba, consejero de Macri que defiende la autonomía del sello amarillo y asegura que el PRO, sólo, puede.
Los contactos son fluidos después de haber convivido en la Legislatura en varios períodos. Monzó y Jorge Macri fueron diputados contemporáneos de, por ejemplo, Juan Gobbi, que parece número puesto para acompañar a Vidal en una fórmula mixta.
Sin embargo, la influencia del ecuatoriano, que ningún radical logra medir con exactitud, proyecta un cono de sombras sobre un futuro que analizan, a grandes rasgos, como promisorio.
“El secreto es una carta orgánica impecable”, analizan los radicales, “como la de la Alianza”, añaden, y defienden como obra maestra en materia de acuerdos electorales aquél armado que voló por los aires en el helicóptero de De la Rúa.
Para ello, el factor esencial es el tiempo. Y a poco más de un mes de los cierres de lista, empieza a escasear.