Políticas del Sur
El intendente de Vicente López afirmó a Operativo Retorno: “Por fin el PRO porteño se dio cuenta de lo importante que es tener un PRO grande”.
Por Ricardo Carossino
La interna Ciudad-Provincia provocó muchos errores y la mesa chica de Mauricio Macri nunca permitió que un referente bonaerense tuviera más protagonismo que el jefe de Gobierno porteño: hoy están pagando el error.
Durante varios años, el PRO porteño supo consolidar un espacio de poder autónomo que en 2015 tendrá por primera vez su primer gran desafío: ir a una ejecutiva sin Mauricio Macri.
Muchos confían en que el PRO gana, incluso, el diputado porteño y ahora candidato a jefe de gobierno, Aníbal Ibarra, reconoció en diálogo con el programa radial de Política del Sur (Operativo Retorno), que “no será fácil ganarle al PRO”.
La consolidación de ese macrismo porteño, que parece estar tan arraigado en la Ciudad, mientras no cometan errores, tiene que ver con un trabajo central de la mesa chica de Mauricio, y el comandante de esa nave, es por supuesto, Durán Barba.
Todo ha girado en torno a lo que este asesor ha dictaminado (y no le ha ido mal), salvo por un detalle que ahora se le presente a Mauricio Macri como una grieta enorme: descuidar la Provincia de Buenos Aires.
La Capital le quedaba cómoda al PRO: con un buen presupuesto, con un electorado afín a las decoraciones públicas, a los pocos kilómetros de subte, a una policía bien coqueta y a un metrobus útil, todo es posible. Y Durán Barba lo entendió así y construyó una retórica que rara vez debe retocar, salvo por cosas como la intención de aumentar nuevamente la tarifa del subte (dos veces en un año), algo que no pudieron por el lógico malestar de los usuarios que lo votan.
La Ciudad de Buenos Aires ha sido el bastión del jefe de Gobierno porteño, pero a pesar de que en 2011, vio que lo le alcanzaba para ser presidente, Durán Barba y la mesa chica no parecen haber entendido el sentido de una construcción nacional, a menos, claro, que Mauricio no esté 100 por 100 convencido de ser jefe del Ejecutivo nacional.
Esa reducción de la praxis política a los reiterados éxitos porteños, hizo que el PRO quedara desierto en el distrito argentino más importante para ganar la Nación, y hoy sigue pagando el precio.
Quien lo dijo claramente y sin rodeos, fue su primo, el intendente de Vicente López Jorge Macri, ya que con un poder autónomo local, que parece estar consolidando, como hizo Mauricio en Capital, siente que puede criticar públicamente lo que le desagrada.
El intendente habló con Operativo Retorno el jueves último y no dudó en sentenciar: “Por fin el PRO de la Ciudad se dio cuenta de que es imprescindible tener un PRO grande y bien armado para Mauricio Presidente”.
El primo de Mauricio blanqueó lo que desde hace un par de años el periodismo viene sabiendo off the record y es el malestar que existe entre en el macrismo bonaerense con el porteño, porque se sienten ninguneados por la famosa mesa chica.
Pero ese ninguneo no es ficción. Como dice la Biblia, al árbol se lo reconoce por los frutos, y lo cierto es que el PRO provincial no ha dado un dirigente amarillo capaz de convocar una fuerza electoral consecuente con la importancia de un armado nacional, quizás, porque Durán Barba nunca quiso opacar la figura de Mauricio: la mesa chica trató de evitar crear al némesis del jefe de Gobierno porteño, pero se encerró tanto que descuidó todo lo demás.
Mauricio Macri habló con Operativo Retorno hace un mes y no dudó en meter a su primo en una interna que no existía: “En la provincia tenemos a dos grandes dirigentes como son Jorge Macri y María Eugenia Vidal”. Con esa declaración disparó la ira del intendente de la zona norte del conurbano.
“Es una locura que haya internas en el PRO bonaerense”, dictaminó Jorge Macri a este medio y de paso dejó en claro que se siente el mandamás de la Provincia, cuando declaró: “María Eugenia viene (de la CABA) a darnos una mano”.
Pero voces off the record venía ya advirtiendo de este malestar con el entorno porteño del líder macrista: “Acá se necesitan fierros para ganar una elección, no alcanza con una figurita como quiere Durán Barba”.
“Nosotros nos rompemos todo armando el conurbano en medio del aparato del PJ, y después te lo ningunean porque no hay quien mida”, reclamó un importante dirigente del PRO bonaerense.
La falta de una figura política que conduzca y convoque en la Provincia con una fuerte identificación PRO es una carencia que viene mostrándose en cada elección, salvo por la del 2009, con Francisco de Narváez, que pareció ser la sociedad ideal, y que terminó por vanidades, en la nada.
Ahora, Jorge Macri y otros dirigentes bonaerenses reclaman esa atención y la vocación de poder real por parte del macrismo porteño para poner a disposición de quienes no emigraron al Frente Renovador, toda la logística necesaria para 2015, de lo contrario, Mauricio se irá a su casa con Antonia y el PRO provincial correrá el riesgo de desaparecer como le ha pasado históricamente a todas las terceras fuerzas absorbidas por el peronismo y el radicalismo.