jueves, 29 de octubre de 2015

Estalló la guerra: Darío-Julián, segundo Round

La Gaceta de Lanús

Dario JulianDespués del forzado cierre de listas del Frente para la Victoria de Lanús, donde Darío Díaz Pérez tuvo que abandonar su carrera hacia la re-reelección del “sillón de Piñeiro”, las relaciones entre el intendente y el perdedor del domingo, Julián Álvarez, fueron sólo una comedia de la concordia.

El Dariismo fundamentalista no le perdonó jamás al Secretario de Justicia haber ganado a lo “Pirro” esa batalla. Y menos aún que después avasallara el cargo mayor del Ejecutivo, destapando cañerías, proponiendo proyectos y obligando a propios y extraños a aprobar ordenanzas como si ya hubiera asumido.

“En esta vida todo se paga” decía desde la “sombra” un cercanísimo hombre de Darío. “Nosotros nos estamos rearmando porque el peronismo de Lanús no puede quedar en manos de estos pendejos”, remataba.

Desde el otro rincón del Frente, después del frustrado festejo con sándwiches que como en los cumpleaños se llevaron en paquetitos para sus casas, los insultos se dirigieron hacia la pareja intendencial. “Nos cagó la mina, es una “yegua”; “yo sabía que iba a ver cortes de boleta, pero esta debacle, ¡NO!”; “el 50 % jugó bien el otro mal”. “En los 15 colegios que fiscalizó ella (sic) repartían la boleta de Scioli completa y le cortaban la parte de la Intendencia”.

“Los vamos a hacer bolsa”. “En cualquier momento le van a empezar a aparecer las causas por malversación de fondos, que son un montón”. “Nosotros somos jóvenes y tenemos todo el tiempo del mundo pero estos nos recordarán durante los últimos años de sus vidas”.

Por su parte, Darío Díaz Pérez a través de su cuenta de twitter proclamó irresponsablemente: “El Partido Justicialista de Lanús que presido, está en pie de movilización, porque nuestra patria está en peligro. Hoy ser peronista es un deber”.

Así actúan ambas facciones, sin recordar la frase de Gandhi: “De tanto jugar al ojo por ojo y diente por diente nos vamos a quedar todos ciegos”; ni teniendo en cuenta que el vecino de Lanús mayoritariamente habló en las urnas y demostró que quiere paz.

El Peronismo de Lanús deberá calmarse, hacer las autocríticas que deba o esté capacitado para hacer, y sobre todas las cosas le tendrá que demostrar al pueblo que perder o ganar son simples circunstancias de la democracia. Y que si se pierde una elección hay que hacer las lecturas correspondientes, no poner a una sola persona como chivo expiatorio y reconstruirse. ¡Ese es su gran desafío!