lunes, 19 de enero de 2015

Lo que todos se preguntan: porqué Posse ahora critica a Massa

Políticas del Sur

Posse cambió de opinión de un día para el otro. En sus críticas a Massa, ahora elogió al fallecido Ubieto, algo que molesta al líder del FR. 

Pero la verdadera molestia del radical es que Massa nunca inhabilitó a sus suegros y a su cuñado en San Isidro y que su postura de que no reelijan los intendentes cercena la lógica del “barón del conurbano”. Si Posse no mide para ganar las PASO, se quedaría sin el pan y sin la torta dentro del massismo.

Por Ricardo Carossino
Todos parecen mirar a Gustavo Posse como en medio de un pase al PRO, tentado por Mauricio Macri, pero la realidad es que el intendente de San Isidro, no la tendría más fácil en el PRO que en el Frente Renovador ya que en los dos espacios debería enfrentar una PASO en la que no puede asegurar un triunfo.

Llama la atención que de repente, de un día para el otro, el radical objete al candidato a presidente, al que le sugirió irónicamente que sea el vice del jefe de Gobierno porteño.

Ahora, encubiertamente el precandidato a gobernador insistió en su propuesta de conformar una alianza entre el Frente Renovador y el PRO, a sabiendas que eso no sucederá y aunque en un principio quiso bajarle el tono a sus declaraciones sobre la idea de que Massa vaya de vice de Macri, lo terminó ratificando.

"A fines del 2013 fuimos todos juntos y sacamos el 43%. Después viene la cuestión del ninguneo, que no se lo quiso mostrar a Macri que estaba con nosotros. Pero la verdad que en el componente del 43% estaba Macri adentro. Hoy dividirnos es algo riesgoso, el oficialismo está fuerte", analizó Posse en una entrevista radial.

Luego, volvió a ironizar sobre Massa: “En el caso de Massa viene de ser intendente durante un período y medio en un Municipio”, afirmó, poniendo énfasis en la última palabra.

"En un municipio –agregó-, donde además no es el cambio que produjo Macri. Con Macri hay un antes y después, desde la gestión. Nosotros debemos ser el sello de la gestión", continuó, y remató con un palo para Massa que bien podría haber salido de la boca de un kirchnerista o un sciolista: "También hay una gestión importante en el Tigre, pero todos sabemos que fue construido con todo el trabajo que se realizó con Ricardo Ubieto".

Lo cierto es que con el pase de Francisco de Narváez, a Posse se le reducen las chances de pelear la titularidad por la gobernación bonaerense dentro del espacio y más aún si es como dijo el intendente de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino, que Martín Insaurralde se pasa en marzo al massismo.

La furia de Posse con Massa ya es inocultable, y en la última semana el intendente de San Isidro salió a jugar fuerte en su apuesta por el PRO. Aunque sigue sosteniendo que no volverá a las filas del macrismo, todos los rumores indican que terminará desembarcando. Sus dichos contra Massa no hacen más que abonar esa especulación.

Pero la furia de Posse, no es de Narváez o Insaurralde, sino la postura de Massa de que los intendentes no reelijan sus mandatos, sobre todo en San Isidro, donde sus suegros suegra (la concejal Marcela Durrieu y el líder de la Perón Vive, Fernando Galmarini) y su cuñado (el senador provincial Sebastián Galmarini), apostaban al apartamiento de Posse para ir por el sillón local.

El radical sabe que de no medir dentro de los esquemas de las PASO, a último momento siempre le queda el conchabo de la intendencia. Al fin, siempre existe una excusa elegante para bajarse.

Por ahí viene la desilusión de Posse con Massa, quien nunca le puso coto a su familia de San Isidro, y dejó que le hicieran abiertamente una interna local feroz.

Posse, que piensa con la lógica de un barón del conurbano, sabe que primero es conservar su territorio para no quedar afuera de la política grande como le ha pasado a muchos que se fueron y que no pudieron regresar a sus pagos chicos.

Y el PRO sería la excusa ideal para Posse, con la cual ganaría el motivo para bajarse de su precandidatura y volver a postularse como intendente de su Distrito.