Cortaron el cruce de Quirno Costa y Coronel Timote. Aseguran que desde el 8 de enero se registran inconvenientes.
Advirtieron que además de la falta de energía, que afectó a varias manzanas, hay bajas de tensión que provocaron daños en electrodomésticos. Demandan respuestas de la empresa y el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE).

“Ya van cinco días que estamos así. No se puede vivir de esta manera”, expresó indignada Liliana, vecina de Remedios de Escalada, mientras la quema de cubiertas le daba un marco a la protesta. “De repente tenemos 100 de tensión y pasa a 380. Así ya se nos quemó un televisor. Algunos tienen luz con las subas y bajas, y otros directamente no tenemos. Tenemos nenes chiquitos, chicos discapacitados, y ellos no pueden estar así”, reclamó.
A la quema de cubiertas se sumaron un micro y autos particulares, que provocaron un corte completo de las calles Quirno Costa y Coronel Timote, en ese cruce.
Sin respuestas. Un grupo de cinco vecinas que se acercaron a dialogar con Info Región detallaron la “aventura” que representa para ellas intentar hablar con Edesur.
“En la boleta de la luz tengo al menos 10 números de reclamo diferentes. Nos dicen que el problema está en Bedoya 3602, en un transformador”, contó Liliana. “Eso es mentira, porque mi mamá, que es oxígeno dependiente, vive en Alvear y Vieytes, y está sin luz. Nadie hace nada”, interrumpió una vecina.

Señalaron que también intentaron comunicarse con el ENRE y el Ministerio de Planificación: “En Planificación no te dan bolilla, y en el ENRE, llamás y te atiende un contestador que te pide que dejes tu número. En Edesur te toman el pelo diciéndote que en 5 horas va a venir una cuadrilla. Ya no sabemos a quién recurrir”, manifestaron. “Algunos decidieron ir a Edesur, que toda la vida cerró a las 16. A ellos, a las 14.50 les cerraron la puerta en la cara y salieron tres matones a decirles que se vayan. Es una vergüenza”, denunció Liliana.
Personas con problemas de salud. “No les importa la gente, ellos no pueden vivir de esta manera, y a nadie le interesa nada. No tienen respeto”, se quejaron los vecinos, enumerando que en la zona viven una mujer enferma de 91 años, otra vecina que es insulinodependiente y otra que necesita oxígeno.