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El gobernador lo acusó de "hipócrita" y de manejar un municipio con "un 40 por ciento de barrios cerrados"; según el intendente de Tigre, "el que pierde tira piedras"
Por Jaime Rosemberg
Fueron compañeros de ruta durante años y hasta estuvieron muy cerca de ser aliados electorales en las internas que pasaron. Pero Sergio Massa, el candidato del Frente Renovador que derrotó al Gobierno en esas elecciones, y el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, que se mantuvo fiel a la Casa Rosada, viven un momento de distancia y acusaciones mutuas .
Ayer, ambos protagonizaron un nuevo contrapunto . Esta vez, con la batalla contra la inseguridad como centro de la polémica. Por la mañana, el mandatario provincial fue inusualmente duro con el intendente de Tigre: dijo en distintas entrevistas radiales que manejaba "un municipio que tiene un 40 por ciento de superficie de barrios cerrados" y lo acusó sin nombrarlo de "hipócrita" y de "no decir lo que piensa" en relación con sus ambiciones presidenciales.
Por la tarde, el candidato a diputado por el Frente Renovador le contestó al "estilo Scioli": en pleno feriado, lanzó en su municipio el "botón antipánico" como medida concreta contra la inseguridad, y evitó responderle directamente. "¡Pro-po-ner! Lo nuestro es pro-po-ner", reiteró Massa cuando LA NACION le preguntó por el ataque matinal del gobernador.
"Está haciendo un mensaje de campaña, con sobreactuación, hablando de una realidad totalmente distinta, como es un municipio mucho más chico que toda la provincia", dijo Scioli, con Massa como destinatario concreto, a las emisoras Mitre y Radio 10.
"Es así... el que pierde siempre tira piedras", agregó el jefe comunal a LA NACION con una media sonrisa, luego del lanzamiento del plan Alerta Tigre, Casa Protegida, que a las cámaras de seguridad agrega un sistema con tres botones (robo, urgencia médica, incendio) ubicado en los hogares y conectado a un centro operativo desde el que sale la ayuda solicitada.
Durante la conferencia, llevada a cabo en el coqueto teatro Niní Marshall, pegado al casino de Tigre, Massa estuvo acompañado por su mujer, Malena Galmarini, quien durante la campaña tuvo un fuerte cruce con Scioli. Ayer declinó amablemente las requisitorias de la prensa y se mantuvo lejos de los micrófonos, mientras su marido (jeans, camisa sin corbata y campera azul) disparaba: "Algunos confunden el trabajo cotidiano con lo electoral. Nosotros tenemos un compromiso con nuestros vecinos", afirmó el jefe comunal.
"Vamos a llegar a 120.000 hogares o comercios. Son 25 millones de pesos de inversión para estar en cada casa resolviendo los problemas de la gente", dijo Massa durante la presentación. Cerca de él indicaron que los hechos concretos "serán la manera de responderles" a Scioli y al Gobierno a partir de ahora.
Con picardía, el intendente también se mostró dispuesto a que sus diputados en la Legislatura bonaerense "voten mañana mismo [por hoy]" el "muy buen" proyecto que presentó el kirchnerista Marcelo Saín (Nuevo Encuentro) que da alcance provincial a la creación de policías municipales.
La discusión con Scioli por la batalla contra la inseguridad no opacó el optimismo que se vive por estos días en el búnker massista. Cerca del intendente de Tigre afirman que la distancia con sus rivales "se amplió un poquito" y que su candidatura ya llegaría a "casi 40 puntos" de intención de voto para octubre, diez puntos más que Martín Insaurralde, intendente de Lomas de Zamora y candidato del kirchnerismo. "Hablaban de empate técnico, de un escenario de paridad... y terminó siendo lo que decíamos nosotros", festejaban ayer cerca del jefe comunal.
La estrategia futura del Frente Renovador seguirá siendo de confrontación para captar los votos de quienes se inclinaron por otras opciones opositoras, como el peronista Francisco de Narváez o Margarita Stolbizer, del Frente Progresista.
Nada indica, en cambio, que la pelea con Scioli disminuya con el correr de los días de campaña. "Massa está utilizando medias verdades para hacer campaña electoral. No valora que mucho de lo que él hizo en Tigre fue con fondos de la provincia y la Nación", afirmó a LA NACION Carlos Gianella, subsecretario de la Jefatura de Gabinete y uno de los voceros habituales del sciolismo. El funcionario bonaerense anticipó también que su jefe seguirá trabajando "en el Tigre oculto, el que no tiene cloacas y está tapado con muros, como en Villa Garrote". La tensión, según parece, crecerá a medida que se acerque el crucial 27 de octubre.