Diario del Sur
Dos jefes comunales opositores pelearon las PASO con otro del oficialismo. El kirchnerismo fortaleció económicamente a los alcaldes bonaerenses y estos fueron creciendo. Entre el gobierno nacional y los municipios, el gobernador Scioli se debatió entre el rol de testigo, enemigo y aliado.
Por Federico Pokorowski
El 30 de junio de 2009 los establecimientos educativos estaban cerrados por la Gripe A. Un día antes, Unión PRO había vencido al kirchnerismo en las elecciones legislativas, y uno después, el entonces intendente de José C. Paz, Mario Ishii, presentaba un pedido de licencia para salir a “cazar traidores” en la provincia de Buenos Aires.
Lo que el paceño consideraba una “traición” era que algunos de sus pares hayan sacado más votos en sus dominios que el ex presidente Néstor Kirchner, que había encabezado la lista de diputados nacionales en esos comicios legislativos.
Es que esos barones kirchneristas adquirieron poder a través del envío de fondos y obras realizadas por el gobierno nacional. Con eso, obtuvieron un amplio respaldo a su incipiente gestión de dos años, dado que en su mayoría habían llegado a la intendencia en 2007.
En cuanto a los casos en esta región, podemos citar a Darío Giustozzi, de Almirante Brown; Fernando Gray, de Esteban Echeverría y Darío Díaz Pérez, de Lanús. En Lomas de Zamora y Avellaneda, los equivalentes a estos fueron derrotados por Jorge Rossi y Baldomero “Cacho” Álvarez de Olivera, que habían enfrentado al kirchnerismo en 2005, cuando esta fuerzas se escindía definitivamente de Eduardo Duhalde.
En ese contexto, el gobierno nacional tenía una mala imagen, que comenzó un año antes con la resolución 125 y se profundizó tras la derrota electoral. Mientras –intuimos – Ishii planeaba su cacería fuera de esta región un grupo de intendentes pergeñaba otras cosas.
Disidentes y adherentes
En ese entonces, se hablaba de un grupo de jefes comunales bonaerenses en disidencia con el gobierno nacional que era encabezado por Sergio Massa y Pablo Bruera, alcalde platense. El primero venía de ser titular del ANSES y ser jefe de Gabinete. Fue caracterizado como el viento de cambio luego de la 125 y el chivo expiatorio tras la derrota de 2009.
Ese conglomerado también lo conformaban Jesús Cariglino de Malvinas Argentinas, Luis Acuña de Hurlingham; José Eseverri de Olavarría; Gilberto Alegre de General Villegas y Joaquín de la Torre de San Miguel.
Al único de esta región que se lo ligó a este grupo fue a Giustozzi. Díaz Pérez y Gray seguían fieles. En Lomas, Rossi se había ido y en su lugar asumió Martín Insaurralde. Desconocido, pero joven y más acorde a los nuevos barones que manufacturó el kirchnerismo.
Por ese entonces, el interlocutor de los intendentes con el gobierno de la provincia de Buenos Aires era el vicegobernador Alberto Ballestrini, que sufrió un Accidente Cerebro Vascular el 7 de abril de 2010. Este fue un duro golpe para Scioli, que salvo por ser el fiel soldado del kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires, de porteño no tenía mucho sustento más que ese mote. De hecho, los fondos llegaban a las comunas directamente. En La Plata, apenas firmaban algún papeleo.
Alejados de los disidentes, otros alcaldes comunales seguían recibiendo fondos y obras del gobierno nacional que los hacía sobrellevar ese tiempo adverso. El dinero del Gobierno los obligaba a respaldar a la Presidenta, así como la imagen que había que revertir.
En cierta forma, esto se fue logrando a raíz de algunas leyes importantes que el kirchnerismo había logrado sacar pasada la derrota de 2009, sin pesar de no contar con quorum propio, pero con gran aceptación en la población. Tanto estaba cambiando el panorama, que Ishii ya había vuelto a la intendencia el 28 de junio de 2010. Un par de semanas después, ya en julio, el kirchnerismo, con Néstor Kirchner ocupando por única vez su banca de diputado, lograba la aprobación de la ley de matrimonio igualitario.
Al archivo
El 27 de octubre de 2010 los establecimientos educativos estaban cerrados por la realización del censo. Ese día Kirchner murió. Un mes antes le había preguntado a Scioli quién le había atado las manos, frase que le había dicho el ex motonauta a los familiares de una víctima de un hecho delictivo. El 28 estaba previsto que visite Lomas, donde iba a ser recibido por Insaurralde. Ambos se habían conocido y dicen que el santacruceño le dijo que tenía que ser el Massa del kirchnerismo.
Tras el fallecimiento del ex presidente, el peronismo cerró filas con la jefa de Estado, Cristina Fernández, y los disidentes hicieron lo propio, salvo Cariglino que fue candidato con Duhalde.
La Presidenta, Scioli – que venció a Ishii en las internas- , disidentes y adherentes, como Díaz Pérez, Gray, Insaurralde y Jorge Ferraresi (que en Avellaneda reemplazó a Álvarez de Olivera cuando este fue al gobierno sciolista), fueron a las elecciones de 2011 y obtuvieron un triunfo arrollador.
Los caciques ya no sólo contaban con las obras: en aras de publicitar su trabajo por fuera de las calles que delimitan sus territorios acudieron a los medios nacionales solventando entrevistas. Estas fueron solventadas por las arcas municipales y eso está a la vista en cualquiera de los presupuestos comunales.
Fue la Provincia la que empezó a escatimar la cantidad de fondos que enviaba a dependencias en los municipios, así como para los sueldos de los estatales. Para colmo, a comienzos de 2012, Scioli blanqueó sus ambiciones presidenciales, a raíz de la imposibilidad de la jefa de Estado de renovar su cargo sin una reforma constitucional, algo ya entonces lejano.
Ante todo esto, los intendentes comenzaron a dispararle al jefe provincial para que desista de hablar de esos temas, hasta más adelante. Al fin de cuentas, el Poder Ejecutivo nacional ya podía por decreto enviar partidas sin necesidad del aval bonaerense.
Mientras, el año transcurría entre la disputa entre el kirchnerismo más duro con el vicegobernador Gabriel Mariotto caracterizado como fiel soldado kirchnerista en la Provincia para quienes consideraban a Scioli ajeno; y la fuerza de choque sciolista, La Juan Domingo. Lejos de esa pelea, uno de los disidentes empezaba a construir en la región, casi vía satélite. En efecto, el Frente Renovador, espacio de Massa, empezaba a recolectar dirigentes en Lanús, Avellaneda y el resto de esta región.
La ejecución del plan
Imagínense las caras de los massistas de Almirante Brown cuando se enteraron que el Intendente al que se oponían ahora era el segundo hombre en la lista del FR, después del propio Massa. Los disidentes de 2009 se proclamaron massistas en 2013 y amenazaron con copar la primera sección electoral, más ecléctica que la Tercera. En esta, Giustozzi era el elemento infiltrado.
Y tal como le había propuesto Kirchner a Insaurralde, este fue el Massa del kirchnerismo. Cristina y Scioli se encargaron de mostrar al intendente lomense a todos aquellos que no lo conocían. Para dejar en claro donde jugaba, apeló a la obstetricia: “Se está con el modelo o no. Una mujer no está medio embarazada”.
La situación económica de la Provincia y su anhelo de heredar la candidatura presidencial sin necesidad de pelear con nadie eran factores más que importantes para apoyar al flamante precandidato por el FPV.
Insaurralde y Massa tuvieron su primer mano a mano en las Primarias Abiertas Simultaneas y Obligatorias (PASO). En esta, el hombre de la Primera venció al de la Tercera por un escaso margen. Para algunos no fue tan así. Por ejemplo, Ishii que lo calificó como una “cagada a palos tremenda”.
El kirchnerismo basó su poder en la Provincia en el primer mostrador, el del Municipio. Sus respectivas gestiones, las obras, los fondos nacionales y la publicidad elevaron a los alcaldes al nivel de celebridades. Desde las comunas surgieron varios rivales, como Massa, Giustozzi, pero también a un aliado, caso Insaurralde. Desde el massismo, sostienen que luego del triunfo en las PASO, el tigrense tiene condiciones de pasar del Municipio a la Casa Rosada. En el hipotético caso de que el FPV de vuelta la elección, el lomense se estaría posicionando como un nuevo líder dentro del oficialismo. Quien estaría mirando de reojo, tanto a amigo como a enemigo, es el gobernador Scioli: casualmente quien ocupa el rol ejecutivo que decayó en desmedro del crecimiento del de intendente.