martes, 3 de abril de 2012

Vecinos de Quilmes, unidos por los robos

Fuente: La Nación


Instalan alarmas comunitarias, reflectores y hasta cercos electrificados; se reúnen cada jueves para exigir medidas a las autoridades
Por Valeria Musse 


El temor ganó las calles de Quilmes. Basta prestar atención a ciertos detalles que han alterado el paisaje de los barrios de esta ciudad del sur del conurbano: alarmas comunitarias, cercos electrificados y reflectores en la calle. Los robos que sufren los habitantes de este distrito se convirtieron, desde hace unos tres meses, en una seguidilla que, en algunos casos, tuvo como protagonistas a grupos organizados y determinó un incremento en la violencia . Y la reacción vecinal no se hizo esperar: a la autogestión en la prevención, sumaron el reclamo a las autoridades por más seguridad.



El último día de enero, Angela y su familia habían terminado de cenar y se disponían a limpiar la cocina. De repente, un estruendo acabó con la tranquilidad hogareña. Antes de que pudieran reaccionar, tres hombres armados ya se encontraban dentro del inmueble. Los delincuentes habían irrumpido tras vencer las rejas delanteras y, luego, abrir a patadas la puerta de ingreso a la vivienda.


"Era gente que sabía lo que hacía, muy expertos", contó Angela a LA NACION, mientras sostenía en sus manos un control remoto que activa una alarma comunitaria, un pequeño aparato en el que esta docente deposita ahora las pocas esperanzas que le quedan de no volver a vivir una experiencia tan traumática.


Aquella vez, los hombres golpeaban a su marido mientras le pedían a ella dinero, joyas y objetos pequeños de valor; una vez que el cómplice que estaba afuera les avisó que los esperaba con un vehículo, huyeron. El golpe les tomó sólo diez minutos.


Pero no fue el de Angela el único caso. Con el correr de los días, la maestra se enteró de que en el barrio habían ocurrido hechos similares, y cundió el pánico entre los vecinos. Es tal el miedo que tienen los habitantes de Quilmes Este que ninguno de los consultados por este diario quiso dar su apellido o algún otro dato identificatorio. "Como sabemos que son grupos organizados, tenemos miedo de que vuelvan", se excusaron todos.


Los vecinos de Angela no permanecieron quietos ante la seguidilla de robos. Hoy, el barrio en el que viven, a escasas cuadras de la estación de tren, presenta una fisonomía algo modificada. En los postes de luz fueron instalados reflectores y un sistema de alarma comunitaria. Ambas tecnologías se encienden desde el control remoto que cada familia de esas cuadras posee.


"Si vemos algún movimiento extraño, encendemos las luces y la alarma", dijo Angela, en tanto demostraba cómo es el sonido que alerta que algo malo ocurre.


Cerca de allí, vive Malena, de 37 años. A principios de este año, su familia fue víctima de lo que muchas personas del barrio caracterizaron como "un grupo comando". Estaban a punto de cerrar el portón del garaje cuando una persona armada los obligó a entrar en la casa. Detrás llegaron cuatro hombres más, algunos con un arma en cada mano.


Malena recuerda, como si todo hubiera ocurrido ayer, las palabras que los delincuentes usaron para amedrentarla: "Dame la guita, si no me llevo a un pibe". Malena contó a LA NACION que uno de los hombres le preguntó la dirección de esa vivienda y luego se la comunicó, vía h andy, a otra persona que esperaba afuera.








INTERCEPCIONES AL 911



Según supo Malena después de hablar con autoridades policiales y municipales, el cómplice necesitaba la ubicación de la casa asaltada no sólo para buscar a sus compañeros; con ese dato podía saber, a través de otro dispositivo con antena que intercepta la señal del 911, si había alguna denuncia por un robo que se estuviera cometiendo en esa dirección.


La información fue confirmada a LA NACION por el secretario de Gobierno de Quilmes, Raúl Oviedo. Explicó: "Según me comentaron los jefes policiales, son aparatitos parecidos a un celular que tienen la capacidad, a través de su antena, de escanear la banda del 911".


Mientras Malena relataba su experiencia a este diario, María Eugenia asentía con firmeza. Todo lo que escuchaba coincidía con lo que a ella también le tocó vivir: cuatro hombres a cara descubierta y armados que le exigían dinero para no llevarse a uno de sus nenes y un handy por el que le comunicaban a alguien la dirección del lugar del delito.


Con su mirada refleja intranquilidad. Es la tercera vez que es víctima de un robo. Debido a los hechos anteriores, según contó a LA NACION, decidió colocar un cerco electrificado sobre el paredón del patio trasero y mejoró el sistema de alarmas. "No tengo más forma de cuidarme", suspiró.


Jorge, de 62 años, vivió un hecho similar el 1° de marzo y planea, además de reforzar la seguridad privada, colocar una cámara para controlar desde dentro de su casa qué pasa afuera.



Estos preocupados vecinos asisten todos los jueves a las manifestaciones de reclamo en la plaza San Martín. Allí, ya no les sorprende escuchar a otros que relatan haber sido víctimas de situaciones muy similares.

Estos hechos no sólo afectan a habitantes del centro de Quilmes. Del lado oeste del distrito, en el barrio El Socorro, también exigen más seguridad. Valeria, de 37 años, viaja en remís por sólo cinco cuadras, desde su casa hasta la parada de colectivo, porque ya la asaltaron tres veces en la calle. Otro vecino, que prefirió no identificarse, contó "el momento de terror" que vivió días atrás: "Cuando el portón automático se cerraba, vi a un tipo que se tiró rodando y pasó por debajo", contó. Lo que siguió, dice él mismo, "es historia conocida".

Junto a sus vecinos decidió instalar una alarma comunitaria en la calle de la cuadra y, en los próximos días, colocará un cerco eléctrico. "Ahora, el operativo comando lo hago yo", sentenció, irónicamente.

UN POLICÍA MATÓ A UN LADRÓN EN EZPELETA

Un policía mató a un adolescente que intentó asaltarlo en Ezpeleta, partido de Quilmes. El joven tenía 15 años y viajaba en moto con un cómplice, que logró escapar. Fuentes policiales indicaron a DyN que el hecho se produjo en los últimos minutos del sábado en la esquina de Camino Centenario y Laprida, donde dos adolescentes que se movilizaban en una moto intentaron asaltar a una pareja, uno de cuyos integrantes era policía. El teniente bonaerense, luego de identificarse como policía, sacó su arma y disparó, según el reporte oficial. Uno de los ladrones murió y el otro escapó, destacaron los informantes.