Fuente: Diario del Sur del GBA
(Publicado el 02/04/2012) - Grindetti
El Papa Grindetti ya mandó a su monaguillo a atender el kiosco macrista. Monzón vuelve a armar y ordenar. Ya se levantaron voces de descontento en el peronismo PRO y en algún dirigente macrista. Se abren las claves del armado que se viene.
Por Ricardo Carossino
El candidato a intendente de Lanús por el PRO, Néstor Grindetti, tuvo un 2011 muy bueno considerando las variables que ajustaron su triunfo a una realidad incontrastable: un Frente para la Victoria cristinista arrasador. Pero el ministro de Hacienda porteño se dio el lujo de tener la segunda mejor performance del conurbano bonaerense (Jorge Macri en Vicente López fue la mejor) y la primera performance de la región más importante en caudal de votos: la Tercera.
Esto no es poco para empezar a delinear un 2013 en el PRO, que necesita imperiosamente crecer para seguir creyendo que pueden tener un 2015 con chances reales de poder, tanto en Nación y en Provincia como en Lanús, pero para eso falta un largo camino, muchacho PRO.
Ni Roma, ni la UCR, ni el PJ se construyeron en un día, y se supone que Grindetti debe tener en cuenta esto a la hora de contar los porotos que le permitieron ser la segunda fuerza en Lanús con una boleta sin candidato a presidente, pero esos porotos, si no se capitalizan políticamente bien, se terminan cayendo debajo de la mesa y los agarra otro.
Capitalizar porotos políticos no tiene nada que ver con capitalizar porotos financieros, como hace el ministro para la administración Macri en la ciudad de Buenos Aires. En Lanús, multiplicar es la tarea, y para eso necesita tener el kiosco abierto las 24 horas del día y “de la noche”.
De acuerdo con lo que Diario del Sur del GBA pudo saber, Grindetti ya habría designado a la persona que atenderá ese kiosco y no es un desconocido en Lanús. Sergio Monzón sería la mano derecha del armado grindettista y el hombre ya estaría por desembarcar para bajar línea a la tropa.
Ahí viene el capitán designado por el mandamás del PRO lanusense, pero algunos ya abren el paraguas, por lo que pudo saberse en las primeras impresiones que provocó la noticia. En rigor, no cayó bien, ni en propios ni en aliados. En 2009, la presencia del hombre causó un severo revuelo, y para este 2012 podría pasar lo mismo, a menos que las cosas se manejen de forma diferente.
Más allá de lo que fue la interna del 2009, donde muchos no esperaban que Grindetti hiciera la elección que hizo, lo cierto es que ahora los votos de octubre de 2012 son las charreteras del ministro y lo que le da la autoridad para designar a quien le parezca, pero “ojo”, advirtió un dirigente del peronismo PRO, porque en algunos sectores ya avisaron que autoridad “no tiene que ser autoritarismo”.
El desafío del que viene no es fácil porque el hombre tendrá que sentarse con cada uno de los dirigentes actuales que conforman el mosaico PRO, y evaluar a ver quién —realmente— es el que la tiene más grande. Así es, Monzón vendría a medir el volumen político de cada uno.
Claro que todos venden lo que tienen, más lo que imaginan que tienen, y el precio que piden es por lo que imaginan, desde luego. Por eso, Grindetti necesita saber a ciencia cierta qué tiene verdaderamente para armar una fuerza capaz de mostrar un crecimiento en calidad de dirigentes, en fortalecimiento territorial y terminar capitalizando todo eso en votos sostenido por una estructura de fiscalización leal y capacitada.
El otro desafío es tener la información necesaria de lo que pasa en cada ámbito de la política local, para que el ministro tenga los datos precisos de cómo, cuándo y dónde se maneja cada soldado de su tropa y la manera en que cada uno maneja su porción de poder para que redunde en beneficio 2015 para el PRO, más que para el crecimiento personal del dirigente.
Realmente, si el PRO no trabaja en ese sentido, corre el riesgo de terminar nacionalmente como tantos partidos testimoniales que sobreviven con bancas legislativas, para sostener una estructura ociosa en pos de algunos caciques sin más incentivo que mostrarse a su círculo íntimo.
Grindetti tendrá que estar en la misa y en la procesión, pero ahora tendrá su monaguillo para que lo ayude. Detrás, se erige la estructura que armó en estos últimos cinco años en los que perdió y ganó, pero que aún está viva.
Tres concejales representan la verdad de la milanesa en el Concejo Deliberante y desde ahí el PRO tendrá que imponer su sello en un HCD monopolizado por el FPV que, a priori, parecería tener un año tranquilo.
Pero, si bien el bloque de dos macristas y un peronista se muestra sólido, una versión que empezó a circular generó la primera grieta que le avisó a Grindetti que una cosa es el PRO y otra el Peronismo, aunque Mauricio Macri sea tan filoperonista.
Justamente, el malestar de los peronistas llegó de la mano de los radicales. Heriberto Deibe puso en grito en el cielo, sabiendo que a él, como peronista, podía llegar a conducirlo Carlos Folino, un radical de pura cepa.
Consultada una fuente importante del PRO, ésta no tuvo reparos en entender a Deibe y dijo que él hubiera hecho lo mismo: amenazar con dejar el bloque PRO si Folino presidía un interbloque.
Lo que se puede ver, y Grindetti tendrá que ponerlo en sus cálculos, es que el peronismo tiene juego propio y, como un lateral rebelde, se escapa y se va para arriba y quizás no vuelva con la rapidez necesaria para marcar los contraataques.
Esto quedó demostrado no sólo en el grito por el acercamiento del radicalismo. La carta enviada al gobernador Daniel Scioli por ciertos dichos del titular del bloque del FPV, Héctor Montero, juntamente con el concejal —por ahora oficialista— Salvador Barata, advierte al PRO que Deibe y su grupo de dirigentes ex manolistas arman por su parte sin, tal vez, preocuparse mucho por consultar al mandamás macrista.
Pero lo cierto es que las conversaciones con la UCR en Lanús aún no dejaron ningún beneficio concreto de crecimiento, mientras que Unión Celeste y Blanco saltó primero y se quedó con la primera minoría en el parlamento local adjuntando un radical a sus filas (Emiliano Bursese) para ser el segundo bloque en importancia con cuatro ediles.
Estas son las estrategias que le permitirían al PRO mostrar astucia en el crecimiento y mostrar también, por qué no, que el PRO de Lanús es el partido al que los no K quieren ir. Ese mensaje sería catalizador de una interesante capitalización de poder político para el 2013.
